El proyecto en si, es el de realizar una doble vuelta al mundo, en solitario, sin asistencia, ni ayuda externa, en un velero de acero naval de 12 metros de eslora, partiendo del puerto de Valencia (España), y volviendo al mismo puerto una vez completadas ambas vueltas. Cabe la pena aclarar que lo interesante es el hecho de poder documentar todas las circunstancias que vayan surgiendo del viaje, como asimismo poder plasmar en video las bellezas que se ocultan en los mares del sur.
El principal motivo para realizar este viaje, fuera que durante mucho tiempo me sintiera atraído por los insólitos momentos narrador por navegantes célebres, en donde no solo, mediante sus libros, a uno lo hacían soñar, sino que uno trataba de compenetrarse en sus problemas de abordo.
Así fue surgiendo en mí el hambre de conocimiento, hasta llegar al punto tal que a mediados de abril del año 1998 decidiera junto a mi esposa e hijos, vender todos nuestros bienes y comprarnos una embarcación, con la cual empezar a navegar y ver realmente de lo que uno es capaz de hacer, y comenzar a nutrirnos de experiencias en verdad enriquecedoras.
Entre la experiencia acumulada, pude comprobar la fuerza extrema del mar, encontrándome frente a un ciclón extra-tropical a la altura de Itajaí (Brasil), el cual no me abandonara hasta llegar a las cercanías de La Paloma (Uruguay), en donde me esperaría la embarcación ADES Nº 12, la cual me remolcaría hasta la entrada del puerto de Piriápolis, en unas condiciones de mar no muy buenas.
En estas imágenes puede verse el estado que presentaba el TOMARA luego de 2 días de correr un temporal con vientos de más de 40 nudos, con rachas que llegaban a los 55 nudos. En la otra imagen me encuentro hablando con Ruben, quien fuera el comandante de la embarcación ADES 12, un marino con todas las letras.
Asimismo, tuve oportunidad de poder timonear un velero, el Sagú, de bandera brasilera, después de dar vuelta campana, gracias a una gran ola, a un par de millas de la entrada de Río Grande do Sul, en donde tuve que tomar el mando de dicha embarcación, correr a salvar la vida de su capitán, mediante una maniobra de "hombre al agua", el cual había caído por la borda y estaba siendo arrastrado por la corriente a una velocidad extraordinaria, y su dueño, que se encontraba en el interior de la embarcación; pero el echo más importante fue en que al adrizarse el velero, me encontraba sin timón, por lo que un timón de fortuna hizo la faena de llevarme a mi y a los que se encontraban dentro del Sagú a puerto.
El estado de la chubasquera da cuenta de la tremenda fuerza a la que fuera sometido el Sagú en su vuelta campana, y la otra imagen corresponde al estado de mar existente.
Fueron muchas y muy enriquecedoras las aventuras vividas junto a mi familia en los 3 años que llevamos viviendo juntos en el velero, por lo que me he dado cuenta que poder plasmar un viaje como el que quiero realizar en la actualidad, mediante una documental, hará soñar a cuanto amante del mar pueda disfrutarla. Ese es el espíritu del viaje. Dar dos vueltas al mundo en solitario, sin escalas ni asistencia externa, en una embarcación de acero de 12 metros de eslora. Espero les guste.
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