Si bien la maniobra de sacar el barco a tierra no fue complicada, si lo fue la racha de viento que hizo que el palo cayera suavemente, apoyándose en un lateral del travelift.
A veces, la ansiedad de tratar de tener todo controlado y de ganar tiempo, hace que no se cuente con el tiempo, el cual a veces nos puede resultar perjudicial, en lugar de favorecernos.
Tuve la suerte de que el viento reinante a la hora de suber el barco a tierra no fuera el que tuviera en día anterior para traerlo navegando, sino hubiera llegado sin palo a puerto .